La aventura
La aventura No es necesario que cuente las diferentes fases por las que pasé desde que me capturaron hasta que, tras liberarme los brazos, me promovieron al papel de salvador. Pero finalmente recibí un montón de alabanzas, aunque estaba completamente sin aliento… dando las últimas boqueadas, como suele decirse. Un hombre robusto, de rostro barbilampiño, muy animado y optimista, empezó a hablarme sin parar. Era enormemente feliz y, de todos modos, yo podía dejarle hablar, pues no tenía nada que hacer más que tomarme un momento de descanso. Me dijo que yo había llegado en el momento preciso y que era el mejor de los tipos.