La aventura
La aventura —Hay cosas —dijo ella— que atañen a este caballero y que tú nunca podrás comprender. Tu fidelidad está probada. Aquà se ha confirmado lo profunda que es… Eso te proporcionará una vejez satisfactoria… palabra de Serafina Riego.
Castro bajó los ojos al suelo con deprimente sumisión.
—Existe un proverbio sobre una mujer enamorada… —dijo entre dientes, lo bastante alto para que yo lo oyese.
Luego, agachándose a propósito para recoger su sombrero, lo blandió hasta más abajo de las rodillas. Su gruesa espalda negra desapareció de la cabina a la chita callando, y poco después oÃmos al otro lado de la puerta el chasquido de la cuchilla sobre el pedernal.