La aventura
La aventura Se interrumpió, exploró el espacio desde debajo de la palma de la mano y añadió, gritando deliberadamente:
—Hay… una… neblina… mar adentro, señor.
Con sus cubiertas salpicadas de hombres en grupos de dos o tres, el barco lanzaba a sus oÃdos un murmullo de satisfacción.