La aventura

La aventura

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Al amanecer —explicó él— partiría enseguida para la hacienda y regresaría con mulas para Serafina y para mí. Los edificios de la propiedad estaban a unos cinco kilómetros de distancia. Toda esa parte del país al borde del mar estaba bastante desierta, los campos de caña de azúcar cultivados por los esclavos negros estaban tierra adentro, más allá de la zona habitada. Aquí, cerca de la costa, no había más que los rebaños de ganado que pastaban en las sabanas y los peones que se ocupaban de ellos, pero incluso éstos, a veces tardaban varias semanas en ver el mar. No tenía ningún miedo de que alguien le viese durante el trayecto; nosotros también podríamos partir sin miedo, en pleno día, tan pronto como él trajese las mulas. Por lo demás, lo arreglaría todo oportunamente y en secreto con el marido de la nodriza de Serafina… Enrique, le llamaban, un gallego callado, de barba gris, digno de confianza.

Uno de sus primeros cuidados había sido extraer de sus empapados vestidos un puñado de tabaco y ahora daba vueltas solícitamente al pequeño montón para que se secara. En alguna parte de su regazo encontró un fragmento de hoja de maíz. El rostro se le iluminó.

—Bueno —murmuró, muy complacido.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker