La aventura

La aventura

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Para entonces estaba demasiado asombrado como para enfadarme. Sospechaba sencillamente que aquel «nariz amoratada[6]» debía de estar borracho. Pero por la forma en que me fulminó con la mirada parecía tan sobrio que enseguida me asusté.

—Le colgarán por el cuello —repitió—. Lárguese, jovencito —añadió luego—. Siga el consejo de un tonto, lárguese. Ese Castro es un canalla y un tonto, de todos modos. Se necesitan hombres para esa tarea. Hombres, se lo digo yo.

Se golpeó el huesudo pecho.

Nunca me habría imaginado que pudiera ponerse tan furioso. Sus ojos me fascinaban y abría la boca como si se tratase de una caverna que fuese a tragarme. Las mandíbulas de aquel rostro chupado se cerraron sin hacer ruido. Pareció haber cambiado de idea.

—Eso es todo —dijo, con una especie de restricción siniestra. Se puso de pie y, dándome la espalda, comenzó a afeitarse, mirándose de reojo en un espejo roto.

Yo no tenía la menor idea de lo que él había querido decirme.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker