La aventura

La aventura

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—No —dijo Carlos—. Creo que no, de momento.

Y en el mismo instante el segundo oficial, abriéndose paso a codazos entre una muchedumbre de gente de la costa vestida de blanco, irrumpió detrás del señor Ramón. Sostenía en la mano una carta.

—Me voy —dijo con cierta ferocidad, con esa voz suya aguda y nasal.

Ramón miró en torno suyo con recelo.

—Mi primo, el señor, busca a un tal míster Macdonald. ¿Le conoce usted, señor?

Ramón indicó con un simple gesto que le conocía perfectamente.

—Creo que acabo de verlo —dijo—. Voy a informarme.

Los otros tres le siguieron y se perdieron entre la multitud. Fue entonces cuando, ignorando si volvería a ver de nuevo a Carlos, y sintiendo toda la desesperación y la desdicha de mi soledad, busqué a Barnes en la inmensa oscuridad del entrepuente.

En el rectángulo de luz tenue que salía de la escotilla estaba atando su petate de cuero, impasiblemente y con bastante prosaísmo. Con voz rutinaria se puso a hablar de sus proyectos. Iba a encontrarse con un tío suyo, que le albergaría uno o dos días antes de irse al cuartel.

—Puede que nos volvamos a ver —dijo—. Creo que me quedaré aquí muchos años.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker