La aventura

La aventura

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¿Qué le ha hecho usted a esta niña, míster Kemp? —me gritó como una loca—. ¡Oh, querida, querida mía! Pareces tu propia sombra.

Ardiendo de impaciencia, Sebright se apartó de mí. La puerta de la cabina se cerró sobre las dos mujeres abrazadas y, una vez que pasamos al camarote de Sebright, al principio no pudimos hacer más que darnos palmadas en la espalda el uno al otro y proferir las más incoherentes exclamaciones, como una pareja de idiotas bromistas. Pero cuando, desahogando mi corazón, traté de guasearme de él por no mantener su palabra de cuidar de nosotros, se retorció tratando de contener su hilaridad, se dio una palmada en los muslos y su rostro enrojeció.

Lo divertido del caso era que desde hacía seis días nos daban por muertos… ahogados; a doña Serafina, al menos, le habían proporcionado esa especie de muerte en su propio nombre; por el contrario, yo también me había ahogado, pero disfrazado de joven noble inglés con aficiones piráticas.

—Nada de lo que pensaron que había ocurrido era demasiado malo para ellos —comentó, riéndose alegremente a carcajadas al verme sano y salvo—. ¡Muertos! ¡Ahogados! ¡Ajajá! Bueno, ¿no es eso?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker