La aventura
La aventura —Si ella está viva, y usted no me lo dice, acabaré por encontrarla. Y le haré conocer las angustias de la incertidumbre… un gran trecho desde aquÃ.
Me quedé callado.
—Si ella ha muerto y usted me lo dice, le evitaré algunos problemas. Si está muerta y usted no me lo dice, se arrepentirá y los demás también.
—Es usted —le dije— un irlandés demasiado misterioso para que le comprenda. Pero tiene que escoger por mà entre cuatro males… elija usted mismo.
Continuó con buen humor, tembloroso y tenso.
—Demuéstreme que está muerta y le dejaré morir de repente, con clemencia.
—No me creerÃa —le dije; pero él no me prestó atención.
—Simplemente se lo digo —me sonrió—. Si encontramos… si encontramos su cadáver… y forzosamente lo conseguiré, pues tengo hombres vigilando toda la costa… le entregaré a su almirante para ser juzgado como pirata. Padecerá usted un juicio largo y lento, conozco muy bien la justicia inglesa. Y tendrá una deshonrosa muerte como el felón que es.