La aventura

La aventura

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Recorrimos con paso ligero los oscuros, elevados y resonantes pasadizos de piedra. Todo el tiempo nos acompañó el ruido de los prisioneros que marchaban en filas hacia sus lejanos patios y celdas. Por el fondo de un pozo, donde la mortecina luz de diciembre caía sobre las rezumantes piedras, penetramos en una especie de conejera de negros corredores y escaleras descendentes, un espanto de soledad fría y nocturna. Una tras otra, las puertas de hierro resonaron detrás de nosotros en aquella oscuridad sepulcral. Después de una travesía interminable, el llavero, sujetándome todavía de la manga, me metió de un tirón en mi celda familiar. No me había imaginado que me alegraría regresar a aquel agujero oscuro, helado y húmedo, con sus odiosos muros de piedra, su techo de piedra, su suelo de piedra, su lecho de piedra y su mesa de piedra; con su esterilla de soga, su asquerosa manta de cuadra, su horrible sensación de sepultura perpetua, sin ningún ruido, lejos de cualquier mirada, bajo una montaña de piedras negras extraídas de una mina. Era tan minúsculo aquel lugar que, al entrar detrás de mí, el llavero pareció apretujarse contra mi pecho; y tan oscuro que yo no podía distinguir el color de los cabellos sucios y enmarañados que caían de la calva en lo alto de su cráneo. Por otra parte, me era tan familiar que reconocía al tacto cada mancha de herrumbre sobre el candelero de hierro.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker