La aventura

La aventura

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Yo era el pirata que iban a ahorcar, para consolidar el vínculo con la pobre isla. Había que mezclar un poco de sangre con el cemento. ¡Malditos sean! Me resistiría. Me habían arrancado a Serafina, para satisfacer sus condenados propósitos. Me sentía cada vez más rudo y fuerte, como un árbol se hace más nudoso con las tormentas invernales. No dejé de repetirle al llavero:

—Le prometo mil libras, o una renta vitalicia, si le lleva una carta mía a mi madre o al señor Rooksby de Horton.

Me dijo que no se atrevía; que sabían demasiado sobre él para ahorcarle a la primera infracción. Sus dedos flácidos temblaron y sus ojos se agrandaron con sucesivos Sobresaltos de codicia. Cogió miedo a acercarse a mí, al peligro de la tentación. Al día siguiente no me dirigió la palabra, ni el día después, ni el que le siguió. Mi miedo a ser ahorcado aumentó considerablemente. El día anterior al juicio, hacia mediodía, abrió la puerta de golpe.

—Aquí tiene papel y pluma —dijo—. Puede preparar su defensa. Puede escribir cartas. ¡Caray! ¿Por qué no se lo permitieron antes? Me habría ganado sus mil libras. Le llevaré una carta a su familia tan rápido como el mismo demonio pueda hacerlo. Conozco a un hombre, un salteador de caminos. Por veinte libras prometidas, hará el viaje en menos tiempo que Turpin fue a York.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker