La aventura
La aventura Viajar en busca de aventuras (después de todo, ¿qué otra cosa podemos hacer en este mundo?) es un poco como intentar atrapar el horizonte. La aventura está allÃ, a poca distancia delante de nosotros, o detrás… más o menos hasta donde puede alcanzar el ojo. Y uno descubre un dÃa que ha pasado por ella lo mismo que ha traspasado lo que hoy es nuestro horizonte. Uno mira hacia atrás y dice: «¡Caramba!, ahà está». Y si uno mira hacia adelante, dice lo mismo. La aventura está tanto en los viejos dÃas pasados como en los nuevos que vendrán. Recuerdo aquellos dÃas que fueron los mÃos y lo poco que queda de ellos vuelve a mÃ, asume una atmósfera, cobra un significado, procede a la elaboración de un temps jadis. Probablemente, cuando recuerde la monótona y árida pérdida de tiempo de hoy, será bastante parecido.
Casi desearÃa volver a repetir una de esas largas y monótonas cabalgadas nocturnas desde el valle a Spanish Town, o escuchar una vez más alguna de las interminables arengas del viejo Macdonald acerca del desatino de la polÃtica de mÃster Canning, o sobre las virtudes del ahorro en Escocia.
—Jack, muchacho —solÃa bramar él, con su habitual y curiosa voz estridente—, puede que seas un caballero de pura sangre escocesa. Pero no por eso dejas de ser un pobre bribón.