Nostromo
Nostromo «El capataz de cargadores, el marinero italiano de quien te he hablado anteriormente, le ha salvado de una muerte infame. Ese hombre parece tener el don singular de hallarse en el sitio donde hay que hacer algo que llame la atención».
«Estuvo conmigo a las cuatro de la mañana en las oficinas del Porvenir, adonde había venido muy de madrugada para avisarme del motín que se preparaba, y a la vez para asegurarme que mantendría a sus cargadores a favor del orden. Cuando amaneció del todo, pudimos contemplar juntos a la muchedumbre, compuesta de gente de a pie y a caballo, que se había reunido en la plaza y arrojaba piedras a las ventanas de la Intendencia. Nostromo (así le llaman aquí) me señaló con el dedo a sus cargadores mezclados con la multitud».