Nostromo

Nostromo

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

De intento había venido para ello a Sulaco; y con tal motivo hubo entonces una gran comida, un convite, ofrecido por la Compañía Oceánica de Vapores, a bordo del Juno, después de la función celebrada en la playa. El capitán Mitchell en persona se había puesto al timón de la gabarra, toda empavesada con paños y banderolas, que a remolque de la lancha de vapor del Juno trasladó al Jefe del Estado desde el muelle al barco. Habíase invitado a todas las personas de viso, residentes en Sulaco —uno o dos comerciantes extranjeros; los representantes de las antiguas familias españolas, a la sazón en la ciudad; los grandes propietarios de estancias en la llanura, caballeros de neta prosapia, llanos, graves, corteses, sencillos, de manos y pies pequeños, conservadores, hospitalarios y bondadosos—. La Provincia Occidental constituía su baluarte; al presente había triunfado el partido blanco, y su Presidente-Dictador era un blanco de los blancos, que ocupaba su sitio sonriendo cortésmente entre los representantes de dos potencias extranjeras amigas. Habían venido con él desde Santa Marta para patrocinar con su presencia la empresa, en que se hallaba comprometido el capital de sus naciones.





👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker