Nostromo
Nostromo —¿Oye usted lo que dice? —preguntó Carlos Gould en inglés a Antonia.
—¡Perdónenos usted tanta miseria! —exclamó ella apresuradamente—. Su reputación de usted es el tesoro inagotable que puede salvarnos a todos aún; su reputación, Carlos, no su riqueza. Le suplico a usted encarecidamente que le dé usted a ese hombre su palabra de que aceptará cualquier arreglo que haga mi tÃo con su jefe. Una palabra. No necesita más.