Nostromo
Nostromo El incomparable Nostromo, el capataz, el respetado y temido capitán Fidanza, el indiscutible protector de sociedades secretas, republicano como Giorgio y revolucionario de corazón (aunque de otra manera), estuvo a punto de saltar desde cubierta por encima de la borda de su propia goleta. Aquel hombre, infatuado hasta la locura, miró deliberadamente el suicidio cara a cara. Pero no llegó a perder el juicio. Le detuvo el pensamiento de que el suicidio no era una solución. Se imaginó muerto, sin que por eso la desgracia y la afrenta dejaran de seguir su camino. O, hablando con mayor propiedad, no podía imaginarse muerto. De tal modo le dominaba la idea de su propia existencia, concebida como una cosa de duración infinita en sus cambios, que en su cerebro no cabía la noción de acabamiento. La tierra gira sin término.