Situacion limite
Situacion limite —Tengo que hacer comprender su situación a ese bestia de Massy —pensaba Sterne—. Está resultando demasiado absurdo. Ahà está el viejo sepultado en la butaca —que lo mismo podrÃa ser su tumba para lo que de útil puede ya hacer en el mundo— y el serang tiene el mando. Eso es lo que ocurre. Tiene el mando. Ocupa el lugar que me corresponde por derecho. Tengo que hacer entrar en razón a ese bestia salvaje. Y lo voy a hacer inmediatamente…
Cuando el segundo salió disparado, un chaval moreno semidesnudo, de grandes ojos negros, que llevaba escrita la buenaventura en un collar, quedó muerto de pánico. Soltó la banana que estaba mordisqueando y corrió a refugiarse entre las rodillas de un grave árabe moreno de ropajes ampulosos, sentado cual figura bÃblica, incongruentemente, en un cofre de cinc amarillo, amarrado con una cuerda de rota trenzada. El padre, impasible, puso la mano en la cabecita rapada y la palmeó.