Situacion limite
Situacion limite Sterne cruzó la cubierta en pos del primer maquinista. Jack, el segundo, retirándose hacia adentro por la escalera de la sala de máquinas, y sin dejar de secarse las manos, le brindó una incomprensible sonrisa de dientes blancos en su rostro duro y contorsionado; no habÃa rastro de Massy en ninguna parte. Sterne golpeó suavemente la puerta de éste con los nudillos, y luego, aplicando los labios a la alcachofa del ventilador, dijo:
—Tengo que hablar con usted Mr. Massy. Concédame sólo un par de minutos.
—Estoy ocupado. Aléjese de mi puerta.
—Pero, por favor, Mr. Massy…
—Lárguese. ¿No me oye? Váyase inmediatamente… a la otra punta del barco… lo más lejos que pueda… —La voz del interior bajó de tono—. Al diablo.
Sterne se detuvo, y luego, muy suave:
—Es bastante urgente. ¿Cuándo cree usted que estará libre, señor?
La respuesta fue un exasperado —nunca—; e inmediatamente, Sterne, con expresión de firmeza en el rostro, giró el pomo.