Situacion limite
Situacion limite Sterne, manteniendo la puerta abierta con una mano, habÃa introducido cabeza y hombros. Ante esa intrusión increÃble, Massy, que no estaba haciendo absolutamente nada, se puso en pie de un brinco, mudo.
—No me cubra de insultos, —murmuró Sterne, rápidamente—. No lo permitirÃa. Sólo pienso en su bien, Mr. Massy.
Siguió una pausa de pasmo extremo. Ambos parecÃan haber perdido la lengua. Luego el segundo siguió con discreta locuacidad:
—Le digo que no podrÃa usted ni imaginarse lo que está sucediendo a bordo de su buque. Es usted demasiado bueno… demasiado… recto, Mr. Massy, como para sospechar de nadie tales… Se le pondrÃan a usted los pelos de punta.
Aguardó a ver el efecto producido: Massy parecÃa desconcertado, incapaz de comprender. Se limitó a pasar la palma de la mano por los emplastos negro azabache que le cruzaban la cima del cráneo. En tono repentinamente confidencial y audaz, Sterne se apresuró a añadir:
—Recuerde que sólo quedan seis semanas… —El otro le estaba mirando como petrificado…— O sea que a no tardar mucho va a necesitar usted un capitán para el barco.