Situacion limite
Situacion limite De algo estaba seguro, de que era digna hija de una madre cabal. Y ahora que había llegado al punto de separarse del barco, se daba cuenta de que ese paso era inevitable. Tal vez se había ido dando cuenta de eso desde hacía tiempo, sin querer confesárselo. Pero ella, allí lejos, tenía que haberlo percibido intuitivamente, y había tenido redaños para mirar la verdad de cara y valor para hablar… todas las cualidades que habían hecho de su madre tan excelente consejera.
¡Tenía que llegar a eso! Era una suerte que ella le hubiese forzado. Al cabo de uno o dos años más, la venta hubiera sido una ruina. Año tras año se había ido comprometiendo, cada vez más, para mantener el barco en funcionamiento. Se encontraba sin defensas ante los embates insidiosos de la adversidad, a cuyos ataques más abiertos podía hacer frente con firmeza; como un acantilado que se yergue inconmovible ante las arremetidas francas del mar, ignorando arrogante la erosión traidora que mina su base. Tal como habían ido las cosas, una vez pagado todo, cumplida la petición de la hija, y sin deber un penique a nadie, le quedaba de la operación todavía una suma de quinientas libras para poner a buen recaudo. Además, llevaba encima un resto de cincuenta dólares… lo suficiente para pagar la factura del hotel, con tal de que no se entretuviese demasiado en la modesta habitación en que se había refugiado.