Un vagabundo de las islas
Un vagabundo de las islas Antes de subir las escaleras del bungalow, se detuvo un instante con los brazos cruzados, contemplando sobre la arena del jardín la sombra del futuro socio de Hudig. ¡Qué ocupación, qué puesto más glorioso…! Entonces estaría salvado para siempre, sólidamente instalado en la vida, victorioso, a prueba de todos los asaltos y de todos los contratiempos del mundo…