Un vagabundo de las islas
Un vagabundo de las islas Entonces, desviándose del tema, se entregó a una profunda reflexión acerca de las condiciones sanitarias de la orilla izquierda del río, como si de pronto hubiera olvidado sus pesares. Lingard aprovechó aquel momento para lanzar al aire una enorme bocanada de humo, arrojando luego la colilla del puro por encima de un hombro.
—Siga usted —dijo después de una breve pausa—. Decía que él vino a verle…