Un vagabundo de las islas

Un vagabundo de las islas

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¡Yo sé lo que me pesco, amigo, en eso del oro! Estuve en California el año 49, y luego en Victoria, en los primeros tiempos de las explotaciones. ¡Conozco el negocio! Confíe usted en mí, amigo mío. Por lo demás, cualquiera podría confiar en mí para un caso de éstos. ¡Bueno, niña, estáte quieta, si no quieres que se nos venga al suelo la casita de naipes! Ya tenemos dos pisos. Ahora haremos otro encima. Pues, como le iba diciendo, querido Almayer, usted no tiene que hacer otra cosa que estarse aquí quieto, y recogerá luego el oro a montones, como si fuera tierra… ¡Bueno, pequeña, ya está listo el tercer piso! ¡Vaya una casa! ¿Eh? ¿Qué me dices?

Se recostó en su silla, mientras con una mano acariciaba la cabeza de la niña y accionaba con la otra al hablar con Almayer:

—Una vez en el lugar donde se halla el oro, no tendríamos más trabajo que recogerlo bonitamente. Lo enviaríamos a Europa. La niña podría recibir una educación esmeradísima, y nosotros seríamos ricos. Aunque ricos no es la palabra. Allá, en Devonshire, de donde soy oriundo, había un individuo que hizo una casa como un transatlántico. Yo era chico, y aún me acuerdo. La gente decía que había sido pirata, pero la verdad era que tenía su fortuna en los países del oro. Una fortuna fabulosa, querido Almayer.

La niña comenzó a gritar en aquel instante:


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker