Un vagabundo de las islas
Un vagabundo de las islas Consciente o inconscientemente, los hombres se muestran orgullosos de la firmeza de sus designios, de la rigidez de sus principios y de la seguridad del rumbo que cada cual imprime a su vida. Van rectos hacia sus deseos, sin una vacilación, aunque esos deseos los conduzcan a veces al crimen. Y recorren el camino de su vida orgullosos de no desviarse de la ruta, esclavos en realidad de sus apetitos, de sus pasiones o de sus instintos.
El hombre de voluntad, sobre todo, no vacila jamás. Sabe adónde va y a lo que va. Y ningún obstáculo le detiene, teniendo al fin la alegrÃa de alcanzar la meta y recoger la recompensa de su sano y elevado optimismo.