Un vagabundo de las islas
Un vagabundo de las islas —¡Ah! Parece que está escrito que toda la tierra ha de pertenecer a los hombres de su raza, que tienen bello el rostro, pero duro y feo el corazón. Sin duda, el gran rajá de Batavia es muy fuerte, pero también es posible que le engañemos. No olvidemos que cuando se está muy lejos no se puede ejercer una autoridad eficaz y firme sobre nadie. TendrÃa que hablar muy alto para que le oyéramos aquÃ. En cambio, si nosotros gritamos, él no sólo oirá nuestras voces, sino que verÃa cómo acudÃan otras gentes en nuestro auxilio.
—Si yo le hablara a Patalolo lo harÃa para bien de todos —repuso Lingard con la mejor buena fe.