Un vagabundo de las islas

Un vagabundo de las islas

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Pero, bueno, ¿cree usted que he venido aquí para matar a ese hombre? ¡Hable claro!

—¿Y a qué otra cosa ha podido venir, tuan? —repuso Babalatchi—. Recuerde lo que ha hecho. Él fue envenenando poco a poco nuestros oídos, hablándonos de su poderío, de lo fácil que sería vencerle a usted y a su asociado, ese señor de Sambir. Y si usted no ha venido a matarle, entonces o yo estoy loco… —Hizo una pausa, se golpeó fuertemente su pecho desnudo y terminó—: ¡O yo estoy loco, o lo está usted!

El capitán le miró con desdeñosa serenidad. Encontraba lógico, después de todo lo que le habían contado de Willems, que aquel hombre pensara que él había ido a matar al traidor. Se sintió indulgente hacia el indígena, y repuso:

—Está usted furioso contra Willems, amigo tuerto. Pero a mí me parece que tiene usted mucho que ver con lo que ha ocurrido últimamente en Sambir.

—Que yo perezca bajo su mano, ¡oh, tuan! —repuso el malayo con énfasis, oriental—, si le engaño. Se encuentra usted entre sus enemigos, entre sus mayores enemigos. Ese hombre, Willems, también es su enemigo, pues Abdulah no hace nada sin consultárselo… Y yo mismo, a pesar de sentir un gran respeto por usted, ¡oh, rajá del mar!, no tendría más remedio que obedecer las órdenes de Abdulah. ¡Y ahora, si quiere, máteme!


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker