Un vagabundo de las islas
Un vagabundo de las islas El ser Providencia de alguien es algo muy importante, y el oírselo llamar cada día comunica a la persona el sentimiento de una inmensa e indiscutible superioridad. Esto le ocurría a Willems, para quien era motivo de legítimo orgullo. Él no analizaba el estado de la mente de aquella multitud harapienta; se contentaba con saber que, de no ser por la generosidad con que él los trataba, todos ellos hubieran perecido muy pronto de hambre. La liberalidad de Willems los había desmoralizado, cosa demasiado fácil de conseguir. Desde que él se casó con Joana habían perdido su escasa habilidad y la fuerza que tenían para el trabajo, que aceptaban antes sólo empujados por la necesidad. Willems los quería sinceramente, al verlos tan sumisos y obedientes a todos sus deseos.