El corsario rojo
El corsario rojo Wilder siguió sus instrucciones. Golpeó una primera vez; sin embargo, o no le oyó, o no le quiso responder. Lo hizo de nuevo y le dijo que pasara. El joven marino abrió la puerta, preso de una multitud de sensaciones que encontrarán su explicación en la continuación de nuestra historia, y a la luz de una lámpara reconoció al extranjero de levita verde.