El corsario rojo

El corsario rojo

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Mistress Wyllys respondió como sigue, dirigiéndose a Wilder:

—¿Cómo puede explicar esta diferencia de opinión entre dos hombres que deben estar de acuerdo en este aspecto?

—Creo que se debe tener en cuenta los adelantos que se han producido en la construcción y gobierno de los barcos, y quizá también las diferentes ocupaciones que hemos desempeñado a bordo.

—Estas dos observaciones son justas. Sin embargo sería atrevido creer que los cambios que se han producido desde hace seis años en una profesión que es tan antigua, puedan ser tan considerables.

—Perdón, señora, es preciso una práctica constante para conocerlos. Me atrevo a decir, por ejemplo, que este digno veterano no conoce la forma en que un navío corta el oleaje con su popa cuando es impulsado por sus velas.

—¡Imposible! —gritó la viuda del contralmirante—; el marino más novato, el último de los marineros debe haber visto la belleza de tal espectáculo.

—¡Sin duda! ¡Sin duda! —respondió con tono de hombre ofendido el viejo marinero que, si había olvidado algo de su oficio, no estaba entonces en situación de reconocerlo—; he visto a más de un barco hacer esa maniobra, y como la señora acaba de decir, es un bello espectáculo.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker