El corsario rojo
El corsario rojo —¡Yo! He pasado por cinco largas y sangrientas guerras, y puedo decir que a Dios gracias he salido de ellas felizmente, ya que no he recibido ni un rasguño más grande que el que podrÃa hacerme esta aguja. ¡SÃ, son cinco largas, sangrientas, y puedo decirlo, gloriosas guerras a las que he sobrevivido sano y salvo!
—Debe haber viajado mucho y caminado desde muy joven, buen hombre, para ver todas esas cosas y no sufrir ningún daño.
—¡SÃ, sÃ, por poco que sea he sido viajero, Pardy! He ido dos veces por tierra a Boston, y he cruzado una vez el gran estrecho de Long Island para bajar a la ciudad de York. Esta última empresa es muy peligrosa vista la distancia, y sobre todo porque es preciso pasar por un lugar llamado Puerta del Infierno.
—Con frecuencia he oÃdo hablar de ese lugar y puedo decirle también que conozco muy bien a un hombre que lo ha pasado dos veces, una para ir a York, y la otra de regreso a su casa.