El corsario rojo

El corsario rojo

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—No puedo decir que haya notado en él nada que expresara si la mujer que había dejado en su borrachera era más o menos desgraciada —respondió el marino con mucho discernimiento—; pero he visto lo suficiente como para saber que si en algún momento pensó dejar a su mujer, contando con que realmente tenga esposa, no había decidido abandonarla para siempre; pues tenía alrededor del codo palillos que sin duda le proporcionaban más placer que si hubiesen sido los brazos de una mujer.

—¡Qué! —exclamó Desiré con consternación—, ¿se ha atrevido a robarme? ¿Qué se ha llevado? ¿Será mi collar de perlas de oro?

—No me atrevería a jurar que no eran perlas de oro.

—¡El muy miserable! —gritó la marimacho enfurecida, respirando agitadamente como quien ha estado mucho rato bajo el agua, y haciéndose camino entre la multitud con gran energía, en seguida se puso a correr con gran velocidad para ir a revisar sus tesoros escondidos y comprobar lo que había oído acerca de sus posibles pérdidas.

—¡Bien, bien! —dijo el posadero interrumpiendo por segunda vez con mala intención—; nunca había oído decir que se sospeche que un buen hombre sea capaz de robar, aunque todo el vecindario le llame pollo remojado.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker