El corsario rojo

El corsario rojo

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¿Qué tenemos que hacer? —preguntó ella al fin con el propósito, en apariencia insensible, de su solicitud.

—Quisiera saberlo, —respondió en seguida dirigiendo una mirada penetrante y rápida a todas partes—. No es inverosímil que alcancen la playa; veinticuatro horas de calma es suficiente para ello.

—¿Si no?

—Una racha de viento del noroeste o de cualquier otro punto de la tierra provocaría su ruina.

—¿Y el barco?

—Si es abandonado, se hundirá.

—Entonces es preciso que yo hable a esos corazones de piedra. No sé de dónde procede el interés tan poderoso que usted me inspira, inexplicable joven, pero prefiero arriesgarme a todo con tal de verle libre de semejante peligro.

—Deténgase, mi querida señora —dijo Wilder reteniéndola con respeto por la mano—, no puede abandonar el barco.

—Eso es lo que aún no sabemos; se pueden someter los caracteres más obstinados. Es posible que tenga éxito.

—Hay un carácter para someter, una razón para convencer, unos prejuicios para superar, sobre los que no tiene usted poder alguno.

—¿Los prejuicios de quién?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker