El corsario rojo
El corsario rojo —Capitán Bignall —dijo volviendo a tomar los ademanes graciosos que le iban tan bien—, mi deber es seguir sus movimientos en esta entrevista. Ahora voy a regresar a mi barco; y si, como empiezo a sospechar estamos en estos mares para la misma misión, podemos concertar con tiempo un sistema de cooperación que, siendo adecuadamente madurado por su experiencia, podÃa servir para conducirnos al objeto común al que tendemos.