El corsario rojo

El corsario rojo

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¡Déjeme!, ¡déjeme! —gritó Gertrudis llenándosele los ojos de terror, como si hubiera evitado la mirada mortuoria de un basilisco, cuando le vio aproximarse con una sonrisa malévola—. ¡Oh!, si su corazón es asequible a la piedad, permítanos abandonar su barco.

Una sonrisa glacial y forzada se dibujó en los rasgos del Corsario, y mientras se volvía hacia mistress Wyllys, murmuró con una voz que trataba en vano de suavizarse.

—He comprado el odio de todo el género humano, y el precio debe ser pagado muy caro. Señora, usted y su amable pupila son dueñas de sus actos. Este barco, este camarote, están a su disposición; o si por el contrario desean abandonarlo, otros les recibirán.

—Las mujeres no pueden hallarse seguras nada más que bajo la protección bienhechora de las leyes —respondió mistress Wyllys—. Ruego al cielo…

—Basta —dijo el Corsario—, acompañarán a su amigo. Este barco estará tan vacío como mi corazón cuando me abandonen ustedes.

—¿Ha llamado, señor? —preguntó una voz suave junto a él, tan dulce y tan quejumbrosa que no podía dejar de llegar a sus oídos.

—Roderick —respondió deprisa—, tienes trabajo. Déjanos, mi buen Roderick, déjame unos minutos.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker