El corsario rojo
El corsario rojo —Sin duda; pero para estar preparado en caso de borrasca, ¿pondrÃas la gran vela, o la dejarÃas un poco fuera de la lÃnea del viento bajo una vela de delante?
—Hasta grumete más pequeño saberlo —respondió Escipión refunfuñando, pues este interrogatorio empezaba a molestarle—. ¿Si tú querer ir a la deriva, cómo poder bajo la gran vela? Responder a esto, señor Dick.
—Señores —dijo Nightingale mirando a su alrededor con mucha gravedad—, yo os pregunto, caballeros, ¿hemos de permitir que venga este negro a exponer su opinión ante las mismas barbas de un blanco?