El corsario rojo
El corsario rojo —No es tan fácil convencer a un rico propietario de que debe cambiar de residencia como imaginas, hija mÃa —respondió mistress De Lacey—. Cualquier deseo que tenga, ya sea para lo que sea, puedo llevarlo a cabo, pero nunca hablarÃa a mi hermano sobre eso. Además, creo que, si se hace un nuevo desplazamiento en nuestra familia, éste será para volver a nuestra casa. Hace más eje un siglo, mistress Wyllys, que los Grayson se establecieron en las colonias. Mi bisabuelo, sir Everard, estaba disgustado con su segundo hijo, y este enfado hizo que mi abuelo se viniera a vivir a Carolina; pero como el asunto hace mucho tiempo que se ha calmado, pienso a menudo que mi hermano y yo podrÃamos volver al hogar de nuestros antepasados; lo que dependerá mucho del modo en que dispongamos de nuestro tesoro a este lado del Atlántico.