El corsario rojo
El corsario rojo Pero sus esfuerzos fueron vanos. Estuvieron_buscando hasta el atardecer; preguntando a cuantos se encontraban si habían visto al extranjero de la levita verde. Algunos le habían visto, e incluso se habían fijado en su peculiar indumentaria y en su mirada severa y escudriñadora; pero su rastro había desaparecido del pueblo de un modo tan extraño, tan misterioso, como había entrado.