El último de los Mohicanos
El último de los Mohicanos —La voz, al igual que cualquier otro talento, le fue dada al hombre para que se hiciera buen uso de ella, y no un abuso. ¡Nadie puede decirme que he desperdiciado mi talento! A pesar de que mi época de juventud podrÃa no considerarse muy ortodoxa, al igual que la del rey David, en lo que a la música se refiere, ni una sola sÃlaba de versos vulgares jamás ha profanado mis labios.
—Entonces, ¿sus esfuerzos se han concentrado en la canción religiosa?