El último de los Mohicanos
El último de los Mohicanos Durante todo ese tiempo Cooper vivió al margen de la política e ignorante de los acontecimientos que estaban teniendo lugar en su país, pero los intensos rumores de un cambio político en Francia e incluso la posibilidad de una revolución centraron de nuevo al autor en la situación contemporánea. Durante los tres años que median entre 1830 y 1832, y debido a los grandes cambios y crisis que estaban ocurriendo en Europa, Cooper y Lafayette establecieron un vínculo amistoso que sólo la muerte iba a romper. De esta relación nacieron una serie de empresas que acapararon el interés del autor y dieron una nueva orientación a su actividad literaria; en sus páginas se debatirá lo político y lo literario, y el crítico y el moralista mantendrán una lucha continua por conseguir la supremacía: cada opción tratará de imponer su ley, y en la contienda se logrará unas veces el equilibrio de fuerzas, mientras que otras la balanza se inclinará en uno u otro sentido.