El último de los Mohicanos
El último de los Mohicanos París sería siempre el punto de referencia desde donde Cooper emprendería diversos viajes por distintos países europeos. Suiza impresionó profundamente al autor tanto por la fuerza y belleza de sus paisajes como por su organización política, pero fueron el arte y la historia de Italia los que conmovieron a la familia Cooper, que permaneció largos meses en diversos lugares del país. Antes de volver a América los Cooper aún viajaron por Bélgica y Alemania, a lo largo del río Rhin, por el que sentían una especial predilección, y visitaron de nuevo Suiza y las ciudades de París y Londres, desde donde partieron en su viaje de regreso en septiembre de 1832.