El último de los Mohicanos
El último de los Mohicanos —¿Es que los delaware pueden también nadar, del mismo modo en que se arrastran por la maleza? ¿Dónde está «Le Gros Serpent»?
Duncan se percató, por el uso de estos apelativos canadienses, que sus anteriores compañeros eran mejor conocidos entre sus enemigos que por él mismo. Contestó despectivamente:
—También se ha ido por el agua.
—¿No está aquí «Le Cerf Agile»?
—No sé quién es el que llamas «El Ciervo Ágil» —dijo Duncan, dispuesto a ganar tiempo eludiendo la cuestión.
—Uncas —insistió Magua, pronunciando el nombre en delaware con más dificultad que las palabras en inglés—. El hombre blanco se dirige al joven mohicano por la expresión «Alce que salta».
—Debe de haber cierta confusión de nombres entre nosotros, Le Renard —dijo Duncan, esperando desencadenar un debate—. Daim es la palabra adecuada para referirse a la hembra, mientras que el ciervo macho viene expresado por cerf, elan sería el término más apropiado si se trata de un alce.