El último de los Mohicanos
El último de los Mohicanos —Lo suponÃa —aseveró Ojo de halcón, sentándose a su vez—; y si pudo zambullirse en el lago antes de que Uncas le alcanzara, es más que probable que el bribón ahora presumirá de haber sobrevivido a un gran enfrentamiento entre él y dos mohicanos, acompañados por un cazador blanco, ya que a los oficiales los despreciará como inútiles. Bueno, pues que mienta, que mienta. Siempre hay algún hombre honrado en cada nación, aunque Dios sabe que escasean entre los maquas, y que descubrirá la falsedad de sus palabras. El bellaco te rozó los oÃdos con su plomo, sagamore.
Con sosegada indiferencia, Chingachgook dirigió su mirada hacia el lugar en el que habÃa hecho impacto la bala, para luego volver a adoptar la misma actitud y compostura de antes, dando a entender que el incidente apenas tenÃa importancia. Justo entonces apareció Uncas, quien tomó asiento junto al fuego y, emulando a su progenitor, mostró idéntica tranquilidad.