El último de los Mohicanos
El último de los Mohicanos —¡Hugh! —exclamaron los dos expectantes mohicanos a la vez; mientras que el explorador agitaba su cabeza en señal de haber hecho un descubrimiento poco placentero. Entonces habló el mayor de los dos indios, en lenguaje delaware, con tal calma y dignidad que todos, incluso los que no le entendÃan, estaban pendientes de él. Sus gestos impresionaban, siendo a veces muy enérgicos. En una ocasión levantó el brazo en alto y, al descender, abrió las solapas de su chaqueta, posando un dedo sobre su pecho, dando énfasis a su significado con tal movimiento. Duncan siguió estos gestos, interpretando que el animal mencionado se habrÃa pintado de forma magistral, aunque de modo discreto, sobre el pecho del jefe indio, utilizando un color azul claro. Todo lo que habÃa oÃdo decir acerca de la violenta separación de las tribus delaware le vino a la mente, mientras esperaba con inmensa impaciencia el momento propicio para hablar, dada la urgencia de sus pensamientos. Su intención, no obstante, fue abortada por el explorador, quien, tras hablar con su amigo piel roja, se volvió para decir: