El último de los Mohicanos
El último de los Mohicanos Tras circundar el pozo, se apartaron del curso de las aguas, comenzando a ascender a un nivel de tierra ligeramente elevada dentro de ese valle por el que se desplazaban. En menos de media hora habían llegado al margen de otro claro que parecía también ser obra de los castores; tal lugar se encontraba abandonado ahora, quizá porque tan ingeniosos animales se vieron obligados a huir, o simplemente porque fueron en busca de un lugar mejor. Por instinto, Duncan vaciló durante un momento, reticente a dejar atrás la seguridad de su cobertura boscosa, mientras reunía todas sus fuerzas, como quien está a punto de llevar a cabo un experimento arriesgado y es consciente de que las necesitará. Aprovechó también la pausa para obtener toda la información posible acerca de ese sitio, por medio de breves y apresuradas observaciones visuales.