El último de los Mohicanos

El último de los Mohicanos

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

El indio, que antes mostraba un ánimo exultante, ahora volvía a adoptar un aspecto severo. De todos modos, quedó momentáneamente impresionado por la fiera y amenazante mirada del joven soldado. Se quedó observando a los dos cautivos por un instante, y a continuación se fue para un lado y bajó el primitivo cerrojo de madera de una puerta distinta a la utilizada por Duncan para entrar. El joven ahora comprendió la situación, y creyendo que todo estaba perdido rodeó a Alice con sus brazos a la espera de su fatal destino, para el cual ya estaba preparado, pues se encontraba en compañía de su amada. No obstante, Magua no mostró ninguna intención violenta. Las medidas tomadas eran únicamente para prevenir la huida de su nuevo prisionero; ni siquiera se dignó en mirar por segunda vez a las dos personas que permanecían inmóviles en el centro de aquella habitación rocosa, hasta que no se hubo asegurado de que no tenían salida a través de la entrada que él había utilizado. Heyward observó cuidadosamente todos los movimientos del indio, a pesar de permanecer quieto en todo momento por su parte, mientras abrazaba la frágil figura de Alice. El joven se sentía demasiado orgulloso como para negociar con un enemigo al que tantas veces habían burlado, además de que no tenía fe en que tuviera más éxito esa táctica. Cuando Magua terminó su actividad, se acercó a sus cautivos y les dijo, en inglés:


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker