El último de los Mohicanos
El último de los Mohicanos Tan extraordinaria advertencia tuvo su efecto. En lugar de entrar en la caverna, tanto el padre como el marido blandieron sus tomahawks y se apostaron prestos a cobrar su venganza sobre el imaginario agresor de su desafortunada pariente. Mientras tanto, las mujeres y los niños tomaban ramas de arbustos o trozos de roca para contribuir igualmente a la lucha. Fue en aquel momento que los falsos hechiceros aprovecharon la ocasión para huir.