El último de los Mohicanos
El último de los Mohicanos Estos pioneros, establecidos en lo que quieren convertir en su emporio familiar, se ven obligados a luchar contra los indios de la pradera, quienes, muy pronto, reconocen el peligro que el hombre blanco representa para su subsistencia y deciden hacerle frente de manera contundente. La mayor dificultad para los pueblos nativos residía en su falta de unidad, hecho que fue a menudo capitalizado por los blancos, quienes consiguieron suscitar más de una rencilla entre diferentes jefes nativos. La amistad del Leatherstocking y Chingachgook quedó pronto reducida a una historia literaria, emblemática pero imposible. Hasta los niños aprendían pronto a llevar armas con la mayor naturalidad y disparaban con gran habilidad gracias a las prácticas que llevaban a cabo con las milicias establecidas para la lucha contra los indios.