El último de los Mohicanos
El último de los Mohicanos —Nosotros le llamamos Ojo de halcón —contestó Uncas, utilizando la frase delaware—; ya que su vista nunca le falla. Los mingos le conocen mejor por las muertes que provoca entre sus guerreros; para ellos es «Fusil Largo».
—¡La Longue Carabine! —exclamó Tamenund, abriendo más los ojos para poder contemplar al explorador con mayor severidad—. Mi hijo hace mal en llamarle un amigo.
—Le llamo lo que ha demostrado ser —contestó el joven jefe con mucha tranquilidad, aunque con gran firmeza—. Si Uncas es bienvenido entre los delaware, lo mismo lo es Ojo de halcón entre sus amigos.
—El rostro pálido ha matado a jóvenes guerreros mÃos; su nombre es de notoriedad por el daño que ha infringido a los lenape.
—Si un mingo le ha dicho eso al oÃdo del delaware, sólo demuestra que es un pájaro cantor —dijo el explorador, quien pensó que ya era hora de defenderse ante semejantes acusaciones, hablando en el idioma del hombre al que se dirigÃa, aunque modificando las metáforas indias de acuerdo con sus propias ideas—. No voy a negar que he matado maquas, ni siquiera lo harÃa ante una asamblea de esa tribu; pero, que yo sepa, jamás he levantado la mano contra un delaware, ya que va en contra de mis principios, siendo amigo de esa nación y todo lo relacionado con ella.