El último de los Mohicanos
El último de los Mohicanos —No veo por qué un hombre no debe emplear los momentos en que recupera su aliento para hacer también alguna reflexión de utilidad —contestó el explorador—. En cuanto a lo de avanzar ahora, no me parece el mejor momento, ya que se perderÃan una o dos cabelleras en el intento. Y con todo —añadió, mientras giraba su cabeza para captar los sonidos de lucha en la distancia—, si hemos de serle útiles a Uncas, ¡estos bellacos que tenemos enfrente deben ser eliminados!