El último de los Mohicanos
El último de los Mohicanos Sin embargo, Cora no quiso oír ni obedecer su mandato. Cada fibra del cuerpo del hurón tembló nerviosamente mientras elevaba su brazo en alto, pero lo bajó de nuevo con cierto aire confuso, como si dudara. De nuevo tuvo lugar una lucha en su interior, y volvió a levantar la punzante arma. Justo entonces se oyó un penetrante alarido desde arriba, y apareció Uncas saltando desde una impresionante altura, aterrizando sobre la plataforma rocosa. Magua dio un paso atrás, y uno de sus ayudantes, aprovechando la ocasión, hundió su propio cuchillo en el pecho de Cora.