La carretera
La carretera Un mundo devastado. Un padre y su hijo avanzan por una carretera hacia el sur, arrastrando un carrito de supermercado con las últimas migajas de su humanidad. En un paisaje cubierto de cenizas, donde cada encuentro puede significar muerte, deben aferrarse al único fuego que les queda: su vínculo. Pero, ¿es suficiente para sobrevivir cuando el mundo entero ya se ha rendido? La carretera es una travesía oscura y desgarradora hacia lo más profundo del amor, la desesperación y lo que significa ser humano.
El mundo había muerto hacía tiempo. Solo quedaba el gris, un manto infinito de cenizas que cubría el suelo, el aire, y la memoria de lo que una vez fue vida. Entre las ruinas, un hombre despertó, alargó la mano y tocó al niño a su lado. Su pequeño cuerpo se movía al ritmo de una respiración pausada, frágil, pero viva. Ese simple movimiento era suficiente para seguir.
El hombre se levantó lentamente, cubierto de mantas raídas y un abrigo que alguna vez fue negro. Observó el horizonte sin luz, sin esperanza. La primera tarea del día era simple y brutal: sobrevivir. Se aseguró de que el carrito estuviera intacto. Dentro guardaban todo lo que poseían: latas vacías, pedazos de plástico, una pistola con dos balas. No más.
